Ahora que se está juzgado al Juez Garzón por la causa que llamaríamos de la memoria histórica, me permito recordar mi artículo de hace poco más de un año, titulado “GARZON Y ROBESPIERRE”, ahí va, para los que no lo leyeran, y quiero hacer constar que le deseo suerte en este proceso, pero que si le absuelven y vuelve a la carrera judicial, al menos la pena de banquillo debería de servir para que en lo sucesivo modere un poco sus impulsos procesales y se de cuenta de que no es sino un servidor del pueblo como otro cualquiera y que ser juez no tiene nada que ver con ser justiciero:
“Las cosas de la justicia son a menudo curiosas e incomprensibles para la gente no versada en el tema. Nos encontramos al Juez Garzón, al inefable y famoso juez, en vísperas de ser acusado del delito de prevaricación, es decir, de dictar una resolución injusta a sabiendas de que lo es. Se trata del asunto de la causa general contra el franquismo y la apertura de las fosas comunes. Lo más chocante de todo este asunto es que el magistrado del Supremo que lo ha empapelado es Luciano Varela, al que conocemos bien por estos pagos, buen juez, pero famoso por su rigidez y mala uva. Inefable también el detalle de que la resolución de D. Luciano, que supone prácticamente la apertura de juicio oral contra su compañero, ha sido la consecuencia de querellas presentadas por organizaciones de la ultra derecha. Si a esto añadimos que Varela es de jueces para la democracia, asociación progresista y es de suponer que hasta aquí amigo o buen compañero de Garzón, tenemos un cóctel realmente explosivo.
Robespierre fue el líder supremo e incontestable de los llamados jacobinos durante los tiempos más duros de la Revolución francesa y dado que era la pureza y la virtud revolucionaria con peluca, se dedicó a mandar a la guillotina a los enemigos de la causa y también a muchos amigos, que a él se le antojaba no tenía el grado de pureza necesario para liderar a las masas en la “liberté, egalité, legalité, fraternité y otras tes”. Entre otros, cayó el también purista Dantón…
Visto lo visto y que el bueno de Robespierre llevaba camino de no dejar a nadie indemne, sus propios correligionarios, en un ejercicio legítimo de autodefensa, decidieron que o lo quitaban de en medio o los próximos iban a ser ellos. Y el jacobino russoniano acabó en las fauces de la cruel máquina de matar, es de suponer que con el aplauso del público que contemplaba el espectáculo y le daba igual de qué cuello se tratara, con tal de pasarlo bien con tan macabra diversión.
Pues bien, guardando las distancias y con el debido respeto para el Sr. Magistrado, Garzón ha sido nuestro particular Robespierre democrático. Su guillotina, los autos de procesamiento, las redadas, los comisos y secuestros de bienes de supuestos maleantes, las órdenes radicales en cualquier sentido dentro de las que contempla la ley y otras muchas que a nadie se le habían ocurrido antes que a él.
Es verdad que tiene en su haber actuaciones bien valiosas y valientes contra terroristas, narcos, mafiosos y otras gentuzas que pululan por nuestra piel de toro. También y esto ya es más discutible desde mi punto de vista, ha sido el adalid, el guerrero implacable y avanzado de la cruzada española contra el mal. De eso que se ha dado en llamar jurisdicción universal y que no es sino un voluntarismo quijotesco, que nos has costado a los españoles dinero y disgustos diplomáticos por doquier.
Pero no lo es menos tampoco, que, con todo el poder que el Estado le ha dado al Sr. Garzón y el que se ha tomado él mismo por su cuenta a base de alquimia procesal y voluntarismo judicial, este magistrado no está para dictar sentencias, sino para tramitar causas. Y aunque la instrucción de un sumario es la base del posterior juicio, no cabe olvidar que lo importante realmente en todo juicio sea penal o civil, es el resultado final, o sea, la sentencia. Y visto bajo ese prisma, los fiascos del magistrado Garzón han sido bien abundantes y notorios. Y todos hemos podido ver con estupor cómo los casos iniciados con actuaciones tipo “hombres de Harrilson”, con medidas espectaculares por lo radical y lo fulminante, se han desinflado a lo largo de la instrucción y se han quedado en poco o nada en el juicio y en la sentencia última. En muchos casos, ni siquiera han llegado a juicio.
Y aquí es donde está la similitud entre el caso del revolucionario jacobino y nuestro Robespierre democrático. El Sr. Garzón ha querido en algunos hacerlo él todo, como si le sobrara para arreglar el país, el resto de los poderes democráticos. El no necesita más Ley de enjuiciamiento Criminal, que la vetusta del siglo XIX con la que nos valemos los juristas españoles. Tampoco necesita de mucho auxilio del ejecutivo que, desde luego, ha tenido siempre de su mano, porque cuando pone en marcha una de sus sensacionales redadas, aparecen aviones, helicópteros y tanques si falta hiciera.
Hace tiempo, cuando Garzón comenzó aceptando la querella para investigar los crímenes de la dictadura franquista, yo ya escribí que eso le iba pasar una factura bien alta, porque en un tema tan importante y delicado como este, sólo hay un juez que puede tomar medidas e iniciar una causa general contra el régimen de Franco. Y ese es el pueblo español, es decir, el Parlamento, que es quien lo representa. Y las fuerzas de izquierda que han metido al juez Garzón en el callejón sin salida en que ahora se encuentra, no tienen representación popular suficiente para hacer lo que han hecho. Le han dado entre todos a la extrema derecha (y a los terroristas vascos también por cierto) una oportunidad de oro para librarse de un juez que les molestaba particularmente.
Y en cuanto a la actuación de Luciano Varela, decir que éste se ha limitado a aplicar la ley y es que ningún juez, sea Garzón o cualquier otro, puede iniciar la instrucción de una causa, sabiendo perfectamente que no es competente para ello y que, después de toda la polvareda que aquello iba a levantar, cosa que también sabía este hombre, acabaría declarándose incompetente y archivándola o espallando los muertos a cada Juzgado donde fueron asesinados.
Queridos amigos de la izquierda, en democracia y sobre todo en el mundo del derecho, el fin no justifica los medios e incluso, según sean estos, pueden llegar a escarallar una buena causa y conseguir que Robespierre acabe en la guillotina, que es lo que va a pasar”.
jueves, 9 de febrero de 2012
miércoles, 18 de enero de 2012
A VUELTAS CON LA MARIJUANA
Pues ahora están floreciendo como sus plantas las asociaciones cannábicas, cuya finalidad es conseguir el consumo regulado de marihuana y hachís, de forma que tales cultivos no sean considerados ilegales y caigan de lleno en delito contra la salud pública, con las evidentes consecuencias penales contra las personas responsables de los mismos.
Como es sabido, en España, el Código Penal castiga el tráfico de drogas, (artículo 368 y siguientes) distinguiendo en cuanto a las penas a imponer entre las que causan grave daño a la salud y las que causan menos. Entre las primeras se encuentran, como más conocidas, la cocaína, la heroína o el LSD y otras menos divulgadas, como el MDMA (éxtasis). Las otras, fundamentalmente los derivados del cannabis, como la marihuana y el hachís.
Por otra parte, la Ley de Seguridad Ciudadana (la apodada en su día Ley Corcuera) considera infracción grave a la seguridad ciudadana (artículo 25) el consumo en lugares, vías, establecimientos o transportes públicos, así como la tenencia ilícita, aunque no estuviera destinada al tráfico de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas, siempre que no constituya infracción penal, así como el abandono en los sitios mencionados de útiles o instrumentos utilizados para su consumo.
Pues bien, en este país el consumo propio de drogas nunca ha sido castigado penalmente ni administrativamente, en este caso hasta la referida Ley de Seguridad Ciudadana, en el año 1992. Las sentencias de los Tribunales en tal sentido son numerosas, habiendo establecido la jurisprudencia, a falta de criterios legales definidos, las cantidades orientativas a partir de las cuales se ha entendido que existe un delito de tráfico de drogas.
Y llegados a este punto, aprovechando este pequeño resquicio legal, los numerosos consumidores de los derivados del cannabis comienzan a organizarse y buscar la manera de cultivar y consumir, tratando de esquivar así la posible acción penal que les amenaza constantemente y además huir del mercado negro y sus elevados precios. Se trata de clubes privados que gestionan plantaciones colectivas de cannabis para producir la marihuana y el hachís que consumirán sus socios, que son quienes pagan la actividad a través de las cuotas.
Momento importante de inflexión en este asunto de los clubs o asociaciones cannábicas fue el caso de la asociación bilbaína Pannagh. En 2007, la Audiencia Provincial de Vizcaya determinó que el cultivo colectivo que les fue incautado en 2005 era legal y obligó a la policía a devolver los 17 kilos que quedaban de la marihuana.
En la actualidad, las asociaciones procanábicas en España pasan del centenar, existe una Federación de Asociaciones Cannábicas (FAC) y en suma un nuevo tipo de movimiento social con todo lo que ello supone de actuaciones públicas y privadas, manifestaciones, actos públicos, incluyendo el “dia de San Canuto”, que se celebra en algunas poblaciones españolas.
Según mi opinión este tipo de acciones forma parte y es la avanzadilla de un movimiento social a favor de la despenalización de las drogas. Tema este arduo y nada pacífico. Uno se pregunta si a continuación de los grupos organizados de consumo de marihuana y hachís, pueden empezar otros colectivos (o los mismos, porque que yo sepa, no es incompatible el consumo de drogas blandas y duras y a menudo de una se pasa a la otra o a las dos, además de fumar tabaco y beber alcohol) a fundar nuevas asociaciones que se pongan a cultivar coca u opio, siempre con el mismo esquema de funcionamiento que pretenda en todo caso demostrar a las autoridades que se trata de casos de autoconsumo, que no es punible.
Por ahí pueden ir los tiros. La cuestión ya fue planteada en su día por Izquierda Unida en el parlamento español, siendo rechazada la proposición de ley por los dos partidos mayoritario que, no lo olvidemos, son los que en realidad mandan políticamente en este país, pues tienen votos suficientes incluso para modificar la Constitución.
Si me lo permiten, yo daría un consejo legal a todas estas asociaciones. Que actúen de la forma más correcta y sobre todo discreta, sin montar demasiado follón ni buscar notoriedad. En ese sentido la noticia de que el gobierno de Patxi López está estudiando una normativa que regulará estos clubes de consumidores, que producen y distribuyen marihuana entre sus socios, me parece que podría originar una reacción del partido en el poder y del gobierno español en suma que, no olvidemos, tiene mayoría parlamentaria absoluta. Y ello porque, de legislar en tal sentido, fácilmente podría estar invadiendo competencias estatales, que exigirían la modificación del Código Penal y de la citada ley de Seguridad Ciudadana.
No creo que el Partido Popular esté por la labor de fomentar o facilitar el consumo de drogas, sean estas duras o blandas y, por tanto, es mejor no molestar a la bicha, porque le resultaría muy fácil modificar el código penal, pero en sentido contrario al pretendido por los partidarios de la despenalización, con lo cual se podrían cargar todas estas asociaciones que, por el momento, parece que están funcionando a satisfacción de sus socios.
Como es sabido, en España, el Código Penal castiga el tráfico de drogas, (artículo 368 y siguientes) distinguiendo en cuanto a las penas a imponer entre las que causan grave daño a la salud y las que causan menos. Entre las primeras se encuentran, como más conocidas, la cocaína, la heroína o el LSD y otras menos divulgadas, como el MDMA (éxtasis). Las otras, fundamentalmente los derivados del cannabis, como la marihuana y el hachís.
Por otra parte, la Ley de Seguridad Ciudadana (la apodada en su día Ley Corcuera) considera infracción grave a la seguridad ciudadana (artículo 25) el consumo en lugares, vías, establecimientos o transportes públicos, así como la tenencia ilícita, aunque no estuviera destinada al tráfico de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas, siempre que no constituya infracción penal, así como el abandono en los sitios mencionados de útiles o instrumentos utilizados para su consumo.
Pues bien, en este país el consumo propio de drogas nunca ha sido castigado penalmente ni administrativamente, en este caso hasta la referida Ley de Seguridad Ciudadana, en el año 1992. Las sentencias de los Tribunales en tal sentido son numerosas, habiendo establecido la jurisprudencia, a falta de criterios legales definidos, las cantidades orientativas a partir de las cuales se ha entendido que existe un delito de tráfico de drogas.
Y llegados a este punto, aprovechando este pequeño resquicio legal, los numerosos consumidores de los derivados del cannabis comienzan a organizarse y buscar la manera de cultivar y consumir, tratando de esquivar así la posible acción penal que les amenaza constantemente y además huir del mercado negro y sus elevados precios. Se trata de clubes privados que gestionan plantaciones colectivas de cannabis para producir la marihuana y el hachís que consumirán sus socios, que son quienes pagan la actividad a través de las cuotas.
Momento importante de inflexión en este asunto de los clubs o asociaciones cannábicas fue el caso de la asociación bilbaína Pannagh. En 2007, la Audiencia Provincial de Vizcaya determinó que el cultivo colectivo que les fue incautado en 2005 era legal y obligó a la policía a devolver los 17 kilos que quedaban de la marihuana.
En la actualidad, las asociaciones procanábicas en España pasan del centenar, existe una Federación de Asociaciones Cannábicas (FAC) y en suma un nuevo tipo de movimiento social con todo lo que ello supone de actuaciones públicas y privadas, manifestaciones, actos públicos, incluyendo el “dia de San Canuto”, que se celebra en algunas poblaciones españolas.
Según mi opinión este tipo de acciones forma parte y es la avanzadilla de un movimiento social a favor de la despenalización de las drogas. Tema este arduo y nada pacífico. Uno se pregunta si a continuación de los grupos organizados de consumo de marihuana y hachís, pueden empezar otros colectivos (o los mismos, porque que yo sepa, no es incompatible el consumo de drogas blandas y duras y a menudo de una se pasa a la otra o a las dos, además de fumar tabaco y beber alcohol) a fundar nuevas asociaciones que se pongan a cultivar coca u opio, siempre con el mismo esquema de funcionamiento que pretenda en todo caso demostrar a las autoridades que se trata de casos de autoconsumo, que no es punible.
Por ahí pueden ir los tiros. La cuestión ya fue planteada en su día por Izquierda Unida en el parlamento español, siendo rechazada la proposición de ley por los dos partidos mayoritario que, no lo olvidemos, son los que en realidad mandan políticamente en este país, pues tienen votos suficientes incluso para modificar la Constitución.
Si me lo permiten, yo daría un consejo legal a todas estas asociaciones. Que actúen de la forma más correcta y sobre todo discreta, sin montar demasiado follón ni buscar notoriedad. En ese sentido la noticia de que el gobierno de Patxi López está estudiando una normativa que regulará estos clubes de consumidores, que producen y distribuyen marihuana entre sus socios, me parece que podría originar una reacción del partido en el poder y del gobierno español en suma que, no olvidemos, tiene mayoría parlamentaria absoluta. Y ello porque, de legislar en tal sentido, fácilmente podría estar invadiendo competencias estatales, que exigirían la modificación del Código Penal y de la citada ley de Seguridad Ciudadana.
No creo que el Partido Popular esté por la labor de fomentar o facilitar el consumo de drogas, sean estas duras o blandas y, por tanto, es mejor no molestar a la bicha, porque le resultaría muy fácil modificar el código penal, pero en sentido contrario al pretendido por los partidarios de la despenalización, con lo cual se podrían cargar todas estas asociaciones que, por el momento, parece que están funcionando a satisfacción de sus socios.
martes, 3 de enero de 2012
IRAN Y EL ESTRECHO DE ORMUZ
¿Se atreverá el régimen de los ayatolás a cerrar militarmente el estrecho? La cosa parece que está en el filo de la navaja. Que arde, vamos. Lo que sí parece evidente es que Estados Unidos no lo va a permitir. Y si a los iraníes se les ocurre mandar sus misiles de medio alcance contra objetivos como las bases americanas en la zona, atacar sus buques o cualquier otra cosa parecida, la reacción va a ser bien dura. Ya le está costando a Obama parar a Netanyahu, que viene diciendo que hay que atacar los centros nucleares de Irán, porque para ellos es cuestión de vida o muerte que el régimen gobernado por Ahmadineyad no alcance la fuerza de la bomba atómica, sobre todo porque este personaje no se cansa de proclamar a los cuatro vientos que hay que destruir a Israel.
Iran ya tuvo una guerra terrible contra Irak, en tiempos de Sadam Husein, con cientos de miles de muertos y no parece que le importe mucho volver a repetir, pero una cosa es meterse con el antiguo dictador iraquí y otra bien distinta con la mayor potencia militar del mundo, a la que es fácil que se sumaran fuerzas británica e incluso llegara a intervenir la OTAN.
En todo caso, el petróleo ha sido causa de bastantes guerras en el siglo XX y con menos motivo que el de tratar de cerrar la espita del oro negro en un punto crucial para los intereses económicos de casi todo el mundo, incluido el mismo Irán, porque sus barcos también salen por el mismo sitio.
Yo quiero creer que se trata de una bravata más de un régimen extremista y tiránico para con su mismo pueblo, que sirve entre otras cosas de cara a su misma casa, revuelta desde las últimas y trucadas elecciones, que tantos disturbios y tanta represión cruel han conllevado. Ya se sabe que todas las dictaduras, cuando se ven en dificultades por sus mismos mecanismos antidemocráticos, recurren a menudo al enemigo externo y si no lo hay, se lo inventan. Solo que a menudo les suele salir el tiro por la culata, como les pasó a los militares argentinos en el caso de las Malvinas, por ejemplo.
Pero ahora no se trata de enfrentarse a un solo país, si no a los yanquis, con su poderoso ejército, a los judíos, que están deseando cascarles…y al resto del mundo que se abastece de crudo por la estrecha espita de Ormuz. O sea, que a los ayatolás les van a dar todas partes como se les ocurra hacer esa jugada.
Aunque a lo mejor sería el principio del fin de un régimen totalmente absurdo, que no respeta los más elementales derechos humanos. Si no queda más remedio que entrar en otra nueva guerra, al menos que valiera para terminar con el sistema de los ayatolás y que entre un poco de aire fresco en un pueblo que a estas alturas ya debe de estar bien desencantado y harto de que lo gobiernen de forma tan caprichosa, cruel y arbitraria. Al igual que ha pasado en el Norte de Africa y ahora en Siria, ya sería hora de que le tocase a Iran.
De todas formas, pronto veremos si la cosa va en serio o se trata de fanfarronadas a las que este régimen nos tiene también acostumbrados.
Iran ya tuvo una guerra terrible contra Irak, en tiempos de Sadam Husein, con cientos de miles de muertos y no parece que le importe mucho volver a repetir, pero una cosa es meterse con el antiguo dictador iraquí y otra bien distinta con la mayor potencia militar del mundo, a la que es fácil que se sumaran fuerzas británica e incluso llegara a intervenir la OTAN.
En todo caso, el petróleo ha sido causa de bastantes guerras en el siglo XX y con menos motivo que el de tratar de cerrar la espita del oro negro en un punto crucial para los intereses económicos de casi todo el mundo, incluido el mismo Irán, porque sus barcos también salen por el mismo sitio.
Yo quiero creer que se trata de una bravata más de un régimen extremista y tiránico para con su mismo pueblo, que sirve entre otras cosas de cara a su misma casa, revuelta desde las últimas y trucadas elecciones, que tantos disturbios y tanta represión cruel han conllevado. Ya se sabe que todas las dictaduras, cuando se ven en dificultades por sus mismos mecanismos antidemocráticos, recurren a menudo al enemigo externo y si no lo hay, se lo inventan. Solo que a menudo les suele salir el tiro por la culata, como les pasó a los militares argentinos en el caso de las Malvinas, por ejemplo.
Pero ahora no se trata de enfrentarse a un solo país, si no a los yanquis, con su poderoso ejército, a los judíos, que están deseando cascarles…y al resto del mundo que se abastece de crudo por la estrecha espita de Ormuz. O sea, que a los ayatolás les van a dar todas partes como se les ocurra hacer esa jugada.
Aunque a lo mejor sería el principio del fin de un régimen totalmente absurdo, que no respeta los más elementales derechos humanos. Si no queda más remedio que entrar en otra nueva guerra, al menos que valiera para terminar con el sistema de los ayatolás y que entre un poco de aire fresco en un pueblo que a estas alturas ya debe de estar bien desencantado y harto de que lo gobiernen de forma tan caprichosa, cruel y arbitraria. Al igual que ha pasado en el Norte de Africa y ahora en Siria, ya sería hora de que le tocase a Iran.
De todas formas, pronto veremos si la cosa va en serio o se trata de fanfarronadas a las que este régimen nos tiene también acostumbrados.
jueves, 29 de diciembre de 2011
TODOS CONTRA EL TABACO
La noticia que se lee en la prensa de que La reforma de la Ley del Tabaco se salda con 600.000 fumadores menos y una reducción de las ventas cifrada en 500 millones de cajetillas durante su primer año de vigencia, según estimaciones del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT), nos llena de satisfacción a los que pensamos que la costumbre de fumar que se hace vicio en muchos casos, desaparecerá algún dia. Y ójala sea más pronto que tarde.
El tabaco vino de América, como la patata o el cacao y tuvieron que pasar cientos de años hasta que el personal se enteró de que era bien perjudicial para la salud. Para la del que fuma…y la del que está cerca y se ve obligado a fumar aunque no le guste.
Hubo tiempos en que fumar era señal de distinción y de buena posición económica. Y aun hoy lo es si uno fuma un puro habano Cohiba o una pipa de aromático tabaco egipcio.
Fue Pedro el Grande, Zar de todas las Rusias, auténtico innovador y modernizador de aquél entonces atrasado país, quien obligó a los nobles de su corte a fumar, bajo pena de duro castigo. Y todo porque consideraba que cuanto lo que venía de países mucho más adelantados era bueno y había que importarlo como fuera para su tierra.
Así pues, se demuestra que la ley ha podido conseguir lo que no logran los avisos tétricos de las cajetillas, que anuncian toda clase de males al consumidor del producto, desde la muerte por cáncer hasta la impotencia.
Hasta personajes como Fidel Castro, famoso por su consumo de puros, hace años que dejaron de fumar.
Como digo, las costumbres, las buenas y las malas como esta del fumeteo, tuvieron un comienzo y pueden tener un fin.
Naturalmente que no se trata de un proceso rápido y también es cierto que la vía de las prohibiciones hay que compaginarla inteligentemente con la de las recomendaciones, porque hay que respetar la libertad individual, aunque sea para perjudicar la propia salud, salvo cuando la cosa afecta a la salud o la libertad de los demás.
Uno recuerda costumbres insanas e incluso bien guarras como era la de escupir en el suelo, hasta el punto de que en muchos lugares públicos existían las “escupideras”. En un restaurante antiguo del centro histórico de Madrid se puede ver una placa en azulejo, tan antigua probablemente como el establecimiento, en la que se lee textualmente “prohibido escupir en el suelo”. Esta fea costumbre ha ido desapareciendo, como ha ocurrido con otras, como la de eructar en público, que en algunas culturas está considerado como normal desahogo de satisfacción tras una buena comida.
Esto nos quiere decir que el comportamiento social del ser humano se puede ir moldeando, sobre todo en base al respeto hacia los demás y en el caso del tabaco, hacia la propia salud.
Debemos de congratularnos si los datos indicados son ciertos y pensar que hay que seguir sin desmayo combatiendo un vicio que sólo tiene quinientos años de existencia, que no son nada en la historia de la humanidad.
El tabaco vino de América, como la patata o el cacao y tuvieron que pasar cientos de años hasta que el personal se enteró de que era bien perjudicial para la salud. Para la del que fuma…y la del que está cerca y se ve obligado a fumar aunque no le guste.
Hubo tiempos en que fumar era señal de distinción y de buena posición económica. Y aun hoy lo es si uno fuma un puro habano Cohiba o una pipa de aromático tabaco egipcio.
Fue Pedro el Grande, Zar de todas las Rusias, auténtico innovador y modernizador de aquél entonces atrasado país, quien obligó a los nobles de su corte a fumar, bajo pena de duro castigo. Y todo porque consideraba que cuanto lo que venía de países mucho más adelantados era bueno y había que importarlo como fuera para su tierra.
Así pues, se demuestra que la ley ha podido conseguir lo que no logran los avisos tétricos de las cajetillas, que anuncian toda clase de males al consumidor del producto, desde la muerte por cáncer hasta la impotencia.
Hasta personajes como Fidel Castro, famoso por su consumo de puros, hace años que dejaron de fumar.
Como digo, las costumbres, las buenas y las malas como esta del fumeteo, tuvieron un comienzo y pueden tener un fin.
Naturalmente que no se trata de un proceso rápido y también es cierto que la vía de las prohibiciones hay que compaginarla inteligentemente con la de las recomendaciones, porque hay que respetar la libertad individual, aunque sea para perjudicar la propia salud, salvo cuando la cosa afecta a la salud o la libertad de los demás.
Uno recuerda costumbres insanas e incluso bien guarras como era la de escupir en el suelo, hasta el punto de que en muchos lugares públicos existían las “escupideras”. En un restaurante antiguo del centro histórico de Madrid se puede ver una placa en azulejo, tan antigua probablemente como el establecimiento, en la que se lee textualmente “prohibido escupir en el suelo”. Esta fea costumbre ha ido desapareciendo, como ha ocurrido con otras, como la de eructar en público, que en algunas culturas está considerado como normal desahogo de satisfacción tras una buena comida.
Esto nos quiere decir que el comportamiento social del ser humano se puede ir moldeando, sobre todo en base al respeto hacia los demás y en el caso del tabaco, hacia la propia salud.
Debemos de congratularnos si los datos indicados son ciertos y pensar que hay que seguir sin desmayo combatiendo un vicio que sólo tiene quinientos años de existencia, que no son nada en la historia de la humanidad.
viernes, 23 de diciembre de 2011
UNA GUAPA EN EL GOBIERNO
Uno no puede por menos de alegrarse de que la belleza y la juventud lleguen a las máximas instancias del poder, y además bien en la cúpula.
El caso de la ahora vicepresidenta del gobierno español, Soraya Saenz de Santamaría, no deja de llamar la atención. El tópico de que las mujeres guapas tienen que ser tontas y las listas feas, cae por su peso ante el fenómeno de esta político de pura cepa, cuya carrera fulminante no deja de asombrar. Brillante abogado del estado, según cuentan las crónicas, no ha hecho ascos a posar como modelo en la revista Elle y en otra ocasión salio en la prensa bien sexi si Uds. se acuerdan tiempo atrás con un modelito entre discreto e insinuante.
De verbo fácil, ha sido la contrincante sobre todo de la anterior vicepresidenta de la Vega, de buena talla oratoria y política también, pero sin posibilidad alguna de presentarse a unas elecciones para primer ministro por razones estéticas evidentes. No es cierto como pretenden algunos que en política o en cualquier actividad de cara al público, la imagen carezca de fuerza. Por supuesto que Mariano Rajoy ha elegido a Soraya seguramente por muchos motivos de peso y además le ha dado el cargo más importante e incluso el control directo de nuestro servicio de espionaje, el CESID.
Parece que el principal puede ser el de su lealtad hacia el nuevo presidente, pero también su preparación, su capacidad de trabajo, su buena oratoria…pero es que encima es guapa, fotogénica y joven, lo cual ya es el colmo de las virtudes. Porque la imagen pinta mucho también de cara a los votantes y si nó que se lo digan a otros presidentes como Suarez, Felipe González e incluso Zapatero, que todos eran bien parecidos.
Si a todo esto unimos que la flamante vicepresidente se ha estrenado con una conferencia de prensa en donde ha sido todo simpatía y facilidades para con la prensa, que hasta han hecho corrillo con ella, fuera del alcance de los micrófonos de la televisión, para mí está claro que estamos ante un fenómeno de político de pura raza, que a pesar de ser relativamente nueva en este trabajo, ha dejado atrás a un montón de candidatos al puesto que podían existir en las filas del PP.
Yo creo que Soraya es mucha Soraya y nos depara andando el tiempo tal vez la primera presidenta de un gobierno de España, a poco bien que lo haga, junto con este nuevo equipo de la derecha española a la que gran parte del pueblo les encomienda la difícil tarea de salir de las aguas pantanosas en que estamos metidos.
Y aquí me parece que tenemos que estar todos, siempre que sea verdad que vienen tiempos de diálogo y de unidad en lo importante, porque la tarea se antoja gigantesca y ningún partido sólo, por mucha mayoría absoluta que tenga, puede salir airoso del mar proceloso que nos rodea.
Así pues, bienvenida nuestra guapa vicepresidente y desearle muchos éxitos, por el bien de todos.
El caso de la ahora vicepresidenta del gobierno español, Soraya Saenz de Santamaría, no deja de llamar la atención. El tópico de que las mujeres guapas tienen que ser tontas y las listas feas, cae por su peso ante el fenómeno de esta político de pura cepa, cuya carrera fulminante no deja de asombrar. Brillante abogado del estado, según cuentan las crónicas, no ha hecho ascos a posar como modelo en la revista Elle y en otra ocasión salio en la prensa bien sexi si Uds. se acuerdan tiempo atrás con un modelito entre discreto e insinuante.
De verbo fácil, ha sido la contrincante sobre todo de la anterior vicepresidenta de la Vega, de buena talla oratoria y política también, pero sin posibilidad alguna de presentarse a unas elecciones para primer ministro por razones estéticas evidentes. No es cierto como pretenden algunos que en política o en cualquier actividad de cara al público, la imagen carezca de fuerza. Por supuesto que Mariano Rajoy ha elegido a Soraya seguramente por muchos motivos de peso y además le ha dado el cargo más importante e incluso el control directo de nuestro servicio de espionaje, el CESID.
Parece que el principal puede ser el de su lealtad hacia el nuevo presidente, pero también su preparación, su capacidad de trabajo, su buena oratoria…pero es que encima es guapa, fotogénica y joven, lo cual ya es el colmo de las virtudes. Porque la imagen pinta mucho también de cara a los votantes y si nó que se lo digan a otros presidentes como Suarez, Felipe González e incluso Zapatero, que todos eran bien parecidos.
Si a todo esto unimos que la flamante vicepresidente se ha estrenado con una conferencia de prensa en donde ha sido todo simpatía y facilidades para con la prensa, que hasta han hecho corrillo con ella, fuera del alcance de los micrófonos de la televisión, para mí está claro que estamos ante un fenómeno de político de pura raza, que a pesar de ser relativamente nueva en este trabajo, ha dejado atrás a un montón de candidatos al puesto que podían existir en las filas del PP.
Yo creo que Soraya es mucha Soraya y nos depara andando el tiempo tal vez la primera presidenta de un gobierno de España, a poco bien que lo haga, junto con este nuevo equipo de la derecha española a la que gran parte del pueblo les encomienda la difícil tarea de salir de las aguas pantanosas en que estamos metidos.
Y aquí me parece que tenemos que estar todos, siempre que sea verdad que vienen tiempos de diálogo y de unidad en lo importante, porque la tarea se antoja gigantesca y ningún partido sólo, por mucha mayoría absoluta que tenga, puede salir airoso del mar proceloso que nos rodea.
Así pues, bienvenida nuestra guapa vicepresidente y desearle muchos éxitos, por el bien de todos.
lunes, 19 de diciembre de 2011
ALGUN DIA LOS ACCIDENTES SERAN COSA DEL PASADO
Esta es la última ocurrencia de la DGT en materia de seguridad vial. Hace unos años, tráfico pidió públicamente opiniones que pudieran servir para disminuir la siniestralidad en nuestras carreteras. Yo le mandé una carta de dieciséis folios al Director General Pere Navarro, con las opiniones de un conductor que no ha parado de andar en coche desde el año 1.966, que ya ha llovido. Y sin que nunca le hiciera daño a nadie ni me lo hiciera yo. Y andando muy deprisa siempre…que lo aconsejaran las buenas condiciones de la via y del tráfico.
Ahí contaba, entre otras lindezas, cuales eran mis recetas para mejorar la siniestralidad y daba muchas. Decía, entre otras cosas, que el día (que llegará) en que los coches anden a 500 kilómetros por hora, se acabarán los accidentes de tráfico. Esto suena a barbaridad, pero si reflexionamos un poco, vemos que no es así, sino algo bien lógico. Porque entonces no podrá fallar la principal pieza del coche, es decir, su conductor. Y no lo hará porque no será él quien dirija ese futuro automóvil, que yo imagino, sino un ordenador de última generación. Vehículo que, por supuesto, no podrá tener ruedas y menos de goma, que se quemarían o reventarían.
“Algún dia los accidentes será cosa del pasado”…claro y muchas otras cosas también y cabría escribir un libro de ciencia ficción con las mejores intenciones.
Porque realmente, lo que de verdad ayuda al ser humano en su progreso y bienestar es la ciencia, la tecnología en el caso de los coches. Y como decía yo en aquella prolija misiva, que me contestaron por cierto con un folio escaso, dando las gracias, pero ni siquiera una opinión fundada sobre las soluciones que yo apuntaba, muchos de los problemas que hoy intentamos resolver a base de consejos y sobre todo de represión, multas, carnet por puntos, cárcel, decomiso del coche, ect…sólo los arreglarán de forma efectiva y definitiva lo mecanismos que se han de instalar de forma obligatoria en el automóvil de futuro. Y muchos, la gran mayoría, ya están ahí.
Así, uno de los principales problemas y causa de accidentes es precisamente la distracción y el cansancio. Salvo prueba en contrario y casos que estadísticamente pesan muy poco, nadie que va en un coche quiere hacerse daño ni hacérselo a los demás, ni tampoco romperlo. Por lo tanto, los ingenieros tienen que esforzarse en paliar o evitar este asunto. Ya existen vehículos dotados de avisos varios, para cuando el conductor se duerme o se despista por cualquier motivo. Cuando pierde la trayectoria, el asiento retiembla o le avisa de forma acústica el salpicadero o, en última instancia, le corrije la trayectoria y puede llegar a frenar el vehículo.
Otra causa frecuente son los alcances en autopista o autovía, sobre todo por no respetar las distancias de seguridad. Hace ya tiempo que los coches de alta y media gama disponen de medidas que evitan que un coche se aproxime al otro, también avisan y llegan a frenar. Incluso ante una colisión inminente, frenan completamente el coche y tensan los cinturones de seguridad, preparando a sus ocupantes para la colisión.
Llegará un día en que las carreteras principales estén dotadas de sensores que impidan a los vehículos estrellarse contra los guardarailes o salirse de la calzada, de forma que los coches circulen por pistas magnéticas, como si fueran carriles.
Otro tema importante es por ejemplo el del consumo de alcohol. Ya existen también soluciones, como sensores o detectores que analizan cualquier síntoma en el conductor y no permiten que se arranque el motor. Otro tanto ocurre con los cinturones de seguridad, a los que fácilmente se les podía dotar de un sensor que impida el arranque si no están colocados, de la misma forma que muchos coches ya no se ponen en marcha si no se pisa el freno o está la palanca en la P de los automáticos.
Por no hablar de la velocidad, en que tráfico se empecina en sembrar de radares todas nuestra vías para cazar a los infractores, sin tener en cuenta que a veces es mucho más peligroso que un conductor vaya pendiente de que no le hagan la fotografía que el pasarse unos pocos kilómetros de las ridículas limitaciones de velocidad que padecemos. Y si no, miremos a uno de los países en donde más saben de esto, porque además fueron los que inventaron el coche, como es Alemania, en donde la velocidad de las autobanen es libre. Un simple limitador de velocidad máxima solucionaria el asunto y los reguladores de velocidad ya son de uso común en muchos modelos medio altos.
En fin, por último, convertir en delincuentes a conductores que no han causado daño alguno solo por su potencial peligrosidad al conducir rápido, aunque puedan acreditar que no han tenido un solo accidente grave en toda su vida, además de ser desproporcionado es absurdo a mi modo de ver y una forma de contribuir al atascamiento de los Juzgados de lo Penal, que ya bastante tienen con lo que tienen.
Así pues, lo dicho “algún dia los accidentes será cosa del pasado”, pero no desde luego por el camino que sigue nuestra Dirección General de Tráfico y el inefable Sr. Pere Navarro. Eso lo conseguirá la ciencia, la tecnología, y para demostrarlo no hay más que mirar a un vehículo que sí tiene rádares y controles de velocidad, pero no para castigar al conductor, sino para regularla automáticamente y que anda a 350 k/h y va para 20 años sin un solo accidente de importancia. Se llama tren de alta velocidad, o AVE.
Ahí contaba, entre otras lindezas, cuales eran mis recetas para mejorar la siniestralidad y daba muchas. Decía, entre otras cosas, que el día (que llegará) en que los coches anden a 500 kilómetros por hora, se acabarán los accidentes de tráfico. Esto suena a barbaridad, pero si reflexionamos un poco, vemos que no es así, sino algo bien lógico. Porque entonces no podrá fallar la principal pieza del coche, es decir, su conductor. Y no lo hará porque no será él quien dirija ese futuro automóvil, que yo imagino, sino un ordenador de última generación. Vehículo que, por supuesto, no podrá tener ruedas y menos de goma, que se quemarían o reventarían.
“Algún dia los accidentes será cosa del pasado”…claro y muchas otras cosas también y cabría escribir un libro de ciencia ficción con las mejores intenciones.
Porque realmente, lo que de verdad ayuda al ser humano en su progreso y bienestar es la ciencia, la tecnología en el caso de los coches. Y como decía yo en aquella prolija misiva, que me contestaron por cierto con un folio escaso, dando las gracias, pero ni siquiera una opinión fundada sobre las soluciones que yo apuntaba, muchos de los problemas que hoy intentamos resolver a base de consejos y sobre todo de represión, multas, carnet por puntos, cárcel, decomiso del coche, ect…sólo los arreglarán de forma efectiva y definitiva lo mecanismos que se han de instalar de forma obligatoria en el automóvil de futuro. Y muchos, la gran mayoría, ya están ahí.
Así, uno de los principales problemas y causa de accidentes es precisamente la distracción y el cansancio. Salvo prueba en contrario y casos que estadísticamente pesan muy poco, nadie que va en un coche quiere hacerse daño ni hacérselo a los demás, ni tampoco romperlo. Por lo tanto, los ingenieros tienen que esforzarse en paliar o evitar este asunto. Ya existen vehículos dotados de avisos varios, para cuando el conductor se duerme o se despista por cualquier motivo. Cuando pierde la trayectoria, el asiento retiembla o le avisa de forma acústica el salpicadero o, en última instancia, le corrije la trayectoria y puede llegar a frenar el vehículo.
Otra causa frecuente son los alcances en autopista o autovía, sobre todo por no respetar las distancias de seguridad. Hace ya tiempo que los coches de alta y media gama disponen de medidas que evitan que un coche se aproxime al otro, también avisan y llegan a frenar. Incluso ante una colisión inminente, frenan completamente el coche y tensan los cinturones de seguridad, preparando a sus ocupantes para la colisión.
Llegará un día en que las carreteras principales estén dotadas de sensores que impidan a los vehículos estrellarse contra los guardarailes o salirse de la calzada, de forma que los coches circulen por pistas magnéticas, como si fueran carriles.
Otro tema importante es por ejemplo el del consumo de alcohol. Ya existen también soluciones, como sensores o detectores que analizan cualquier síntoma en el conductor y no permiten que se arranque el motor. Otro tanto ocurre con los cinturones de seguridad, a los que fácilmente se les podía dotar de un sensor que impida el arranque si no están colocados, de la misma forma que muchos coches ya no se ponen en marcha si no se pisa el freno o está la palanca en la P de los automáticos.
Por no hablar de la velocidad, en que tráfico se empecina en sembrar de radares todas nuestra vías para cazar a los infractores, sin tener en cuenta que a veces es mucho más peligroso que un conductor vaya pendiente de que no le hagan la fotografía que el pasarse unos pocos kilómetros de las ridículas limitaciones de velocidad que padecemos. Y si no, miremos a uno de los países en donde más saben de esto, porque además fueron los que inventaron el coche, como es Alemania, en donde la velocidad de las autobanen es libre. Un simple limitador de velocidad máxima solucionaria el asunto y los reguladores de velocidad ya son de uso común en muchos modelos medio altos.
En fin, por último, convertir en delincuentes a conductores que no han causado daño alguno solo por su potencial peligrosidad al conducir rápido, aunque puedan acreditar que no han tenido un solo accidente grave en toda su vida, además de ser desproporcionado es absurdo a mi modo de ver y una forma de contribuir al atascamiento de los Juzgados de lo Penal, que ya bastante tienen con lo que tienen.
Así pues, lo dicho “algún dia los accidentes será cosa del pasado”, pero no desde luego por el camino que sigue nuestra Dirección General de Tráfico y el inefable Sr. Pere Navarro. Eso lo conseguirá la ciencia, la tecnología, y para demostrarlo no hay más que mirar a un vehículo que sí tiene rádares y controles de velocidad, pero no para castigar al conductor, sino para regularla automáticamente y que anda a 350 k/h y va para 20 años sin un solo accidente de importancia. Se llama tren de alta velocidad, o AVE.
jueves, 8 de diciembre de 2011
A LA LIBERACION POR EL SEXO
Decía yo ahí atrás, en artículos del verano, hablando de este curioso caso, que tras las denuncias contra Strauss-Khan podría existir alguna clase de complot o montaje destinado a desprestigiarlo y hacerlo morir política y públicamente hablando.
Tanto Mafissatou Dialio como la periodista francesa Banon, han presentado historias que no son creibles, pero sobre todo hacen ver actitudes y comportamientos que hablan más bien de relaciones con el llamado DSK con mayor o menos contenido sexual, pero siempre consentidas por ellas, cuando no provocadas para conseguir obscuros objetivos. En el primer caso, nada encajaba para una supuesta violación y menos por via oral y en el segundo nadie se puede explicar porque pasados tantos años se acuerda esta señora de reclamar por supuesta agresión sexual.
Ahora un tal Epstein, un conocido periodista de investigación norteamericano, está empezando a hurgar en las alcantarillas y descubriendo cosas o apuntándolas. Y resulta que hay una historia de teléfonos intervenidos, personajes misteriosos que estaban en una habitación del Sofitel, cerca de donde ocurrieron los hechos. Individuos al parecer relacionados con el servicio secreto francés. Y vídeos del hotel en donde se puede ver que el comportamiento de la camarera, que se permitió entrar en una habitación ocupada sin llamar, incumpliendo así las normas de cualquier hotel del mundo, luego salió tan tranquila como si no hubiera pasado nada.
A DSK se lo han cargado, como digo, aprovechando su afición por las mujeres, al parecer desmedida aunque no para él, que parece estar a gusto con su vida sexual.
Lo más curioso de todo esto es que los lios de faldas parece que sólo afectan en su crédito a los políticos y en unos países más que en otros y también depende de la persona y de las circunstancias. Por ejemplo, es de sobras conocida la historia de Marinlyn Monroe con el Presidente John Kennedi y con su hermano. Y sin embargo en ningún momento le perjudicó y eso que eran tiempos más pacatos y de mayor hipocresía social que los de ahora en Norteamérica. Ha habido muchos personajes públicos con amantes más o menos públicas, es decir, conocidas. A Clinton también le pusieron la trampa y funcionó. Así parece que lo inmoral no es que un casado tenga aventuras sino que sea haga público y que todo el mundo se entere.
Nadie repara por lo visto en que las relaciones personales íntimas de cada uno sólo le deberían de incumbir a él mismo y a su pareja. Tampoco en general se tiene en cuenta que en un matrimonio o cualquier otra unión semejante pueden existir pactos o convenios bien respetables, para que cada uno pueda tener su libertad sexual y ello sin menoscabo alguno de la fortaleza amorosa de la relación. Así, solo hay que ver la reacción de la mujer de DSK, apoyándole incondicionalmente cuando se produjeron los hechos de Nueva York. Otro tanto cabe decir de Hilari Clinton.
Uno se pregunta qué pasaría si de pronto tuviéramos una especie de ventana mágica, a través de la cual pudiéramos enterarnos de todos los líos, infidelidades, amoríos y desmadres sexuales de la gente. Y que todo eso pudiera verse con facilidad en internet. Lo más seguro es que la sociedad fuera mucho más normal y las relaciones entre personas más sinceras. Tal vez ocurriera que la cabeza de la gente fuera cambiando y el marido le pudiera decir a la mujer: Oye, sabes que me gusta mucho fulanita. ¿Te importa que me acueste con ella? Bueno, diría ella, pero a mi me gusta tu amigo Felipe ¿Tienes algún inconveniente? Pues que va con todas, así que tienes que cuidarte…
Claro que esta es una conversación del siglo XXII o por ahí, porque esto se lo decían entre sí dos árabes de Arabia Saudita. Calculen como estarían en Suecia a estas alturas.
Udes. saben lo que adelantaríamos si consiguiéramos eliminar o minimizar los celos del panorama humano? Si consiguiéramos separar el sexo del amor, o mejor, convertir al amor en algo por encima del sexo?
Bueno, en primer lugar, terminaríamos, casi seguro, con el trauma enorme de la violencia de género, que aunque parezca que sólo la practica el hombre, no se lo crean, porque la mujer es a veces más cruel e incluso más violenta, aunque más sutil en su forma de torturar al macho. El noventa por ciento o más de los crímenes que se cometen, calificados como de “violencia de género”, son en realidad, asunto de celos, de posesión, de dominación de una persona sobre otra.
Naturalmente que la principal víctima de estas actitudes es la mujer, pero también hay hombres que la sufren…y muchos.
En segundo lugar, conseguiríamos pasarlo muy bien, porque el sexo, además de sano, es divertido y barato. Porque acabaríamos también con la prostitución, que se haría prácticamente innecesaria.
En tercer lugar, acabaríamos con la hipocresía social, de los que se escandalizan de las relaciones y aventuras sexuales de los demás, cuando la gran mayoría de la gente debería de mirar hacia su propia entrepierna.
Y por fin, seriamos todos mucho más libres y más felices, porque nos habríamos quitado de encima uno de los principales males de la humanidad, como es la ansia de posesión sobre las personas…y el de las cosas podría ser el próximo objetivo a alcanzar.
Tanto Mafissatou Dialio como la periodista francesa Banon, han presentado historias que no son creibles, pero sobre todo hacen ver actitudes y comportamientos que hablan más bien de relaciones con el llamado DSK con mayor o menos contenido sexual, pero siempre consentidas por ellas, cuando no provocadas para conseguir obscuros objetivos. En el primer caso, nada encajaba para una supuesta violación y menos por via oral y en el segundo nadie se puede explicar porque pasados tantos años se acuerda esta señora de reclamar por supuesta agresión sexual.
Ahora un tal Epstein, un conocido periodista de investigación norteamericano, está empezando a hurgar en las alcantarillas y descubriendo cosas o apuntándolas. Y resulta que hay una historia de teléfonos intervenidos, personajes misteriosos que estaban en una habitación del Sofitel, cerca de donde ocurrieron los hechos. Individuos al parecer relacionados con el servicio secreto francés. Y vídeos del hotel en donde se puede ver que el comportamiento de la camarera, que se permitió entrar en una habitación ocupada sin llamar, incumpliendo así las normas de cualquier hotel del mundo, luego salió tan tranquila como si no hubiera pasado nada.
A DSK se lo han cargado, como digo, aprovechando su afición por las mujeres, al parecer desmedida aunque no para él, que parece estar a gusto con su vida sexual.
Lo más curioso de todo esto es que los lios de faldas parece que sólo afectan en su crédito a los políticos y en unos países más que en otros y también depende de la persona y de las circunstancias. Por ejemplo, es de sobras conocida la historia de Marinlyn Monroe con el Presidente John Kennedi y con su hermano. Y sin embargo en ningún momento le perjudicó y eso que eran tiempos más pacatos y de mayor hipocresía social que los de ahora en Norteamérica. Ha habido muchos personajes públicos con amantes más o menos públicas, es decir, conocidas. A Clinton también le pusieron la trampa y funcionó. Así parece que lo inmoral no es que un casado tenga aventuras sino que sea haga público y que todo el mundo se entere.
Nadie repara por lo visto en que las relaciones personales íntimas de cada uno sólo le deberían de incumbir a él mismo y a su pareja. Tampoco en general se tiene en cuenta que en un matrimonio o cualquier otra unión semejante pueden existir pactos o convenios bien respetables, para que cada uno pueda tener su libertad sexual y ello sin menoscabo alguno de la fortaleza amorosa de la relación. Así, solo hay que ver la reacción de la mujer de DSK, apoyándole incondicionalmente cuando se produjeron los hechos de Nueva York. Otro tanto cabe decir de Hilari Clinton.
Uno se pregunta qué pasaría si de pronto tuviéramos una especie de ventana mágica, a través de la cual pudiéramos enterarnos de todos los líos, infidelidades, amoríos y desmadres sexuales de la gente. Y que todo eso pudiera verse con facilidad en internet. Lo más seguro es que la sociedad fuera mucho más normal y las relaciones entre personas más sinceras. Tal vez ocurriera que la cabeza de la gente fuera cambiando y el marido le pudiera decir a la mujer: Oye, sabes que me gusta mucho fulanita. ¿Te importa que me acueste con ella? Bueno, diría ella, pero a mi me gusta tu amigo Felipe ¿Tienes algún inconveniente? Pues que va con todas, así que tienes que cuidarte…
Claro que esta es una conversación del siglo XXII o por ahí, porque esto se lo decían entre sí dos árabes de Arabia Saudita. Calculen como estarían en Suecia a estas alturas.
Udes. saben lo que adelantaríamos si consiguiéramos eliminar o minimizar los celos del panorama humano? Si consiguiéramos separar el sexo del amor, o mejor, convertir al amor en algo por encima del sexo?
Bueno, en primer lugar, terminaríamos, casi seguro, con el trauma enorme de la violencia de género, que aunque parezca que sólo la practica el hombre, no se lo crean, porque la mujer es a veces más cruel e incluso más violenta, aunque más sutil en su forma de torturar al macho. El noventa por ciento o más de los crímenes que se cometen, calificados como de “violencia de género”, son en realidad, asunto de celos, de posesión, de dominación de una persona sobre otra.
Naturalmente que la principal víctima de estas actitudes es la mujer, pero también hay hombres que la sufren…y muchos.
En segundo lugar, conseguiríamos pasarlo muy bien, porque el sexo, además de sano, es divertido y barato. Porque acabaríamos también con la prostitución, que se haría prácticamente innecesaria.
En tercer lugar, acabaríamos con la hipocresía social, de los que se escandalizan de las relaciones y aventuras sexuales de los demás, cuando la gran mayoría de la gente debería de mirar hacia su propia entrepierna.
Y por fin, seriamos todos mucho más libres y más felices, porque nos habríamos quitado de encima uno de los principales males de la humanidad, como es la ansia de posesión sobre las personas…y el de las cosas podría ser el próximo objetivo a alcanzar.
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