viernes, 8 de junio de 2012

EL RESCATE


       En el derecho marítimo hay dos figuras fundamentales, a saber, el salvamento y el remolque. El salvamento es cuando el barco es abandonado por su tripulación, sobre todo por su capitán, que se supone debe de ser el último en dejar el buque (aunque a veces son los primeros que salen corriendo) y el remolque es cuando un navío se avería y otro lo arrastra hasta ponerlo a salvo.

Pues bien, ahora se está hablando mucho del rescate, que se parece más al remolque que al salvamento marítimo. O debe de parecerse. Porque el salvamento es un gran negocio para el que lo lleva a cabo, pues tiene derecho al 50% del valor del buque, más su mercancía. Si recuerdan la historia del Prestige y atan cabos, entenderán lo que digo y porqué el barco acabó hundiéndose y contaminando la costa desde Galicia hasta la Bretaña francesa.

Así pues, España necesita en estos momentos de un remolque, o sea, según denominaciones del periódico, de un rescate. Para que nos entendamos, de una inyección de liquidez en euros para que nuestro mecanismo financiero, que está agarrotado, empiece a funcionar.

        Pero la cosa es que sea un remolque, perdón un rescate, y no un salvamento. La diferencia es obvia. Porque si llegamos al extremo de esta figura del derecho marítimo, se nos van a quedar con la mitad del barco y de la carga. Y eso sí que no. Así que vamos a ver si nuestro gobierno se pone en su sitio, no se lo hace por los pantalones y que nos ayuden, pero dentro de un orden. Porque España es mucha España, aunque de la mayoría de sus ciudadanos hay que decir que unos creen poco en ella y otros hasta quieren salirse, pobrecicos, que no saben en la que se meterían, sin un papá estado que les eche una mano, por muy al norte, al este o al oeste que estén.

En cuanto a los bancos españoles, cabe decir que en estos momentos dan pena y no se salva ni Dios de esta calificación.

En tiempos, cuando uno tenía una tarjeta oro, por ejemplo con 18.000 euros de límite (les aseguro que las había y muchas), pues podía ir a cualquier banco y sacar, por ejemplo, 6.000 euros. Pruebe Ud. ahora, porque es su dinero y quiere obtener 5.000 euros por ejemplo, pues para comprar un reloj un poco bueno. Pero quiere pagar al contado. Pues no hay manera. Va Ud. a su cajero y le da 300 euros diarios, o sea, lo que cuesta una habitación un hotel bueno. Y si se le ocurre acudir a su banco para sacar 9.999 euros en efectivo, seguro que le miran como a un bicho raro, aunque Ud. tenga en su cuenta mucho más. Y además le van a decir que no tiene el dinero. Que pase mañana y que avise antes.

Como los bancos españoles ahora viven sólo de las comisiones y los directivos están aconojonados y sin saber que hacer, no le dejan a nadie ni un euro, alegando que la demanda no es solvente. Y eso, aunque les lleves un palacio en garantía, porque te dicen que ya tiene tres o cuatro producto de sus rapiñas (perdón de sus créditos hipotecarios).

O sea, que o cambiamos a los bancarios o creamos unos bancos de verdad que apoyen al pueblo o estamos bien jodidos. Aunque siempre nos queda volver a la economía del trueque y que los bancos españoles se vayan a prestarle dinero a los esquimales, que garantizan con pieles de oso, foca y zorro polar. Y de eso nuestro bancos no tienen y a lo mejor les sirve.

Así que lo que va a pasar es que la Unión europea les va a soltar una porrada de millones a los bancos españoles, pero les apuesto a que los ciudadanos de a pie no vamos a ver ni un euro.

Y esperemos que el precio a pagar por España sea el de un remolque y no el de un salvamento. He dicho.

miércoles, 30 de mayo de 2012

LA COSA DE LAS PITADAS.-



      Y volvió el partido de futbol que decidía la Copa del Rey y coincidió nada menos que los dos equipos que tenían que disputarlo, pues eran el Atletic y el Barcelona. O sea, la pitada al himno nacional estaba asegurada por partida doble. Esperanza Aguirre, que a mí me recuerda mucho a Rosa diez, aunque cada una en su sitio político, como es de las que no tienen pelos en la lengua, dijo que aquello de la pitada sería una falta de respeto y que habría que suspender el partido y celebrarlo a puerta cerrada, si ocurría como estaba claro que iba a ocurrir.

El argumento es impecable y está lleno de razón, al menos a nivel institucional. Si a Ud. se le ocurre silbar o abuchear el himno norteamericano, en su tierra, más vale que se prepare, porque le puede pasar de todo.

Pero estamos ante el mundo del fútbol, en donde las masas acuden a un estadio, a ver un deporte, que a menudo tiene poco de deportivo. Porque, por si algún aficionado no lo sabe, lo deportivo es que gane el mejor, aunque sea el contrario. Bueno, pues explícale estos a miembro de la “torcida” de cualquier equipo de fútbol.

En realidad a los hechos, a veces bien trágicos, me remito. La mayoría del personal, además de ver jugar a su equipo, que quiere gane por encima de todo, van también al campo a liberar sus más íntimas frustraciones y sus más bajos instintos. Cuenta para ello con un elemento milagroso: la masa, que resulta impune y poderosa. Porque a ver quien le lleva la contraria in situ a 100.000 personas juntas, apasionadas, a veces enfadadas y hasta fuera de sí, con gentes dispuestas a pegarse con quien sea y hasta a matar o morir. O sea, como en una guerra, pero de los más estúpida.

Así las cosas, un abucheo o silvar a un himno en un campo de fútbol en realidad y  para la mentalidad de la gente que allí acude, no tiene la menor importancia.  Es como un divertimento. También fue llamar a Esperanza Aguirre, muchos a coro, de uno y otro equipo “hija de puta”.

Claro, si tu coges a cada uno de los 80.000 aficionados que había en el campo y le dices que firme ese insulto con su D.N.I., pues seguro que habría pocos. Pero es que la masa implica la impunidad y por tanto, la cobardía.

Y por supuesto, ninguno de los 80.000, reconocería ser un mal educado, que en realidad es la falta que se comete cuando se insulta a alguien.

El problema de muchos españoles es que realmente son muy mal educados y ni dicen buenos días, ni por favor, ni lo siento. Esto está desapareciendo. Pero, sabido es que para solucionar problema, lo primero hay que ser consciente de que existe. Y ningún español, incluyendo por supuesto a nuestros vascos y nuestro catalanes, te reconocerá nunca que es un mal educado. Aunque haya estado pitando al himno e insultando a gritos a Esperanza Aguirre.

sábado, 26 de mayo de 2012


LA LICENCIA EXPRES



Pues a nuestro gobierno se le acaba de ocurrir algo muy bueno. Tanto, que no se explica uno porque una medida tan sensata y tan eficaz no se adoptó en este país hace mucho tiempo. Se trata de la que llamaremos “licencia exprés”, o sea, que para abrir un negocio en un local de menos de 300 m2, baste con presentar una declaración, un proyecto visado y pagar las tasas. Pues claro, que sencillo. Y con algo tán lógico y razonable, que a la administración no le cuesta ni un euro, se pude conseguir el efecto de crear puestoss de trabajo. El sistema seguido hasta ahora era tan absurdo, como que no lo respetaba nadie, salvo los muy timoratos. O sea, Ud. quiere montar, por ejemplo, una tienda ropa. Tiene Ud. un local alquilado y quiere empezar cuanto antes, como es lógico, porque desde el primer día le caen las rentas y muchos más gastos del futuro negocio. Lo que resulta importante es empezar a hacer caja lo antes posible. Pero Ud. quiere cumplir con la Ley. Pues bueno, se va al Ayuntamiento de turno y le informan de lo que tiene que hacer para conseguir una licencia. Y Ud. se da cuenta de que se trata de una carrera de obtáculos. O sea, que el ayuntamiento en cuestión no está para darle facilidades, sino para ponerle pegas. Y si se le ocurre preguntar cuánto tardarán las dichosas licencias, le pueden contestar con aquella del hermano lobo, ¿se acuerdan? UUUUUUUUH¡¡¡¡. O sea, de seis meses a un año, como poco. Y lo más curioso es que a todo el mundo, sobre todo a nuestros munícipes y funcionarios al uso, tal barbaridad, les parecía de lo más normal. Y mientras tanto, Ud. no puede abrir, porque estaría fuera de la ley. Pero Ud. tiene que seguir pagando la renta o la hipoteca de un local que no puede usar. Hombre, daban ganas de proponerle al funcionario o político de turno que esto te dijera, que, para estar en nivel de igualdad, mientras yo no pueda abrir mi negocio, Ud. no cobra su sueldo, o la mitad, o algo que le duela donde duele. Claro, la situación era tan kafkiana y estúpida, que todo el mundo en realidad lo entendía así. Y que era lo que pasaba (y sigue pasando). Pues que el consejo, de palabra, claro, era que …”Ud. presente la documentación y abra, que no pasa nada” Y así hemos conseguido que el país esté lleno de locales sin licencia trabajando a pleno rendimiento. Pero, eso sí, con la espada de Dámocles sobre la cabeza del comerciante, que podía ser sometido incluso a toda clase de abusos y chantajes por parte de quien fuera, porque para eso estaba fuera de la Ley. El tiempo y las circunstancias económicas, nos va poniendo a cada uno en su sitio. Y es bueno que sea así. Al final los políticos van entendiendo que para crear puestos de trabajo hay que dar facilidades a los que crean puesto de trabajo. Y que sin empresas, no hay sueldos, ni impuestos, ni cotizaciones a la seguridad social. Y que sin estos ingresos, al final no pueden cobrar ni los funcionarios, que tan seguros están de que van cobrar siempre y vivir sin preocupaciones, ni tampoco los políticos, porque toda la riqueza en el fondo sale de la actividad productiva y esa la fabrican los que se arriesgan a poner un negocio, aunque sea de vender pipas y chiles en la calle. Y se la juegan, porque los gastos están asegurados siempre, pero no los ingresos. Y el autónomo, el pequeño empresario, ni hace huelga, ni muchas veces toma vacaciones y ni siquiera se pone enfermo, porque trabaja en situaciones físicas en las cuales un funcionario o trabajador por cuenta ajena estaría de seguido en la puerta del médico. Oigan, cuanto les digo es la pura verdad. Y si no, pregunten por ahí. Así que vamos a ponernos las pilas todos, dejarnos de tonterías y empujar el carro a la vez, si queremos salir del atasco en que estamos metidos. Y vamos dar las máximas facilidades de verdad para que se pueda crear empleo y la economía se recupere. Y si hay que cambiar las leyes, pues se cambian, que no pasa nada. Lo de la “licencia exprés” está en el buen camino, pero hay muchas más cosas que hacer en esa senda. Por ejemplo, liberalizar totalmente los horarios y que cada uno trabaje a la hora y cuantas horas quiera hacerlo. Y cada palo que aguante su vela. No queda otra.

viernes, 18 de mayo de 2012

LAS COSAS DE LA VIDA

Puede una piculina ser testigo de Jeová? Puede un antiguo striper convertirse al islamismo más puro?. O sea, el que mantiene que todo lo del Corán es bueno y que prácticamente la inmensa mayoría de los mulsulmanes no siguen las reglas del libro sagrado. Yo recuerdo hace muchos años, cuando las películas porno las veíamos en celuloide de 8 mm y las cámaras eran como las de ahora de vídeo, pero sólo en cuanto al tamaño, que las artistas del follaje a menudo ejercían su trabajo con un crucifijo que les colgaba del cuello, mientras adoptaban las diversas posturas que el ser humano ha ido inventado para ejercitar el antiguo deporte del sexo. Observen que los animales no tienen imaginación al respecto. O sea, que siempre lo hacen igual, sea una mosca o un elefante. Pero entre las muchas y variadas cosas que nos distinguen de los animales, está precisamente eso, la capacidad de comunicarnos sexualmente unos con otros, incluyendo las relaciones homoxesuales, que de eso los animales tampoco saben mucho. Así que hay que llegar a la conclusión de que la cabeza del ser humano es quizás de lo más complicado que existe en la creación. Por eso estamos donde estamos y como estamos. El hombre (y no quieran que diga la hombra, porque me niego) es capaz de inventar una religión, o una filosofía política, con todas las mejores intenciones. Casi siempre es así. Da igual que hablemos de Moisés, Jesucristo, Mahoma o Confucio. Podemos citar a Platón, Santo Tomás de Aquino, Voltaire o Marx. Eso por citar algunos de los pensadores religiosos o políticos más conocidos, que hay muchos más, por supuesto. Pero siempre, en todo caso, de forma inevitable, todas sus buenas intenciones han terminado de la misma manera. Han evolucionado de forma sistemática hacia técnicas de control del hombre por el hombre. Sus principios, se han prostituido, devaluado y convertido a veces en actitudes, comportamientos y costumbres verdaderamente monstruosas, que, si el interesado levantara la cabeza, seguro que se suicidaba de la impresión. Todas las barbaridades que se han cometido y se siguen haciendo en la historia de la humanidad en nombre de sagrados principios religiosos y filosóficos, en su día concebidos con la mejor de las intenciones, como era mejorar la perversa condición del homínido que somos, son de sobras conocidas. Y aquí no se salva nadie. Ni el judaismo, ni el cristianismo, ni el islamismo, ni el el comunismo, ni todos los ismos inventados a lo largo de la historia de nuestro personaje, desde que fue capaz de andar erguido sobre dos piernas. Curiosamente, las excusas de los acólitos de cualquiera de los ismos a que me refiero, son siempre las mismas. La teoría es buena, solo que no se sigue. No mires los que hacen los otros, sino que trata de cumplir lo que la dice la norma. Dios es bueno, justo y todopoderoso. Pero si no interviene en los asuntos de los humanos, usando de sus poderes, que lo tendría fácil, digo yo, que para eso es Dios, es porque el ser humano es dueño de su destino y tiene lo que se llama “el libre albredío”. O sea, que puede hacer lo que le dé la gana, bueno malo y atenerse a las consecuencias. O sea, que a la fin y a la postre, ni Dios ni Marx nos valen para nada. Así, el stripter islamista puro te dice que los más mil millones de musulmanes que están por la Yihad y por la Sharia, o sea la guerra santa o aplicar la Ley coránica a todo el mundo a la fuerza. Que todo el que no piense como ello en un enemigo despreciable al que se puede eliminar como si fuera una cucaracha. Y otras tantas lindezas que defienden los integristas de islam, todas ellas están fuera de la realidad seráfica de lo que en realidad se contiene en el Libro Sagrado. Por otra parte, la meretriz testigo de Jeová, cuando le propones que sea tu amante, dice que su religión no se lo permite y que ella es monógama de suyo y que tú también deberías de serlo. Sabido es que los Testigos consideran a todos los que no piensan como ellos como una especie de muertos vivientes. O sea, en realidad, no están tan lejos de los mulsulmanes integristas con respecto a lo que ellos llaman infieles. Así hay que pensar, que si los testigos llegaran al poder, nos machacarían, aparte de prohibir por decreto las transfusiones de sangre. Que todo esto nos pase en el siglo XXI, a mí me parece un auténtico mal social, porque en nombre Dios y de los ismos el ser humano ha cometido las mayores barbaridades y crueldades que se puedan imaginar. Pero es que ahí seguimos y no aprendemos o lo hacemos muy lentamente. A uno le gustaría tener una máquina del tiempo y saltar quinientos o mil años en nuestra historia. Estoy seguro de que entonces habrían desaparecido muchos de estos problemas mentales que tenemos, que en realidad son bien estúpidos, porque el hombre (no me hagan decir la hombra) puede cambiarlos sencillamente, sólo con el poder de su mente.

lunes, 14 de mayo de 2012

UN AÑO DEL 15 M

Hace un año escribía, a punto las elecciones del 22 M, que el PP iba arrasar, y lo hizo, sobre todo porque la gente quería cambiar de tercio y necesitaba una alternativa a las posibles soluciones a la economía que el anterior gobierno del PSOE había puesto en marcha y que se veían insuficientes. También escribia sobre el movimiento ciudadano del 15 M: “ Pero tenemos el movimiento ciudadano del 15 M que, como ya se veía venir también, va a acabar a palos. Lo primero que habría que decir es que la pequeña revuelta (numéricamente son muy pocos, como es obvio), ha comenzado en la nube, o sea, por internet. Lo segundo es que se entiende perfectamente es que los que han salido a la calle se califiquen como indignados, porque es verdad que hay muchas cosas en este y en todos los países de mundo que pueden ser objeto de indignación. La tercera observación es que se trata de un movimiento pacífico. Hay que recordar las revueltas sangrientas del año pasado en países como Alemania o Francia y comparar. A partir de ahí hay que darse una vuelta por cualquiera de esta concentraciones y se puede observar lo variopinto de los personajes que ahí habitan. La ideología predominante es la de los llamados antisistema, antiglobalización o antitodo. Muchas de las frases y de los eslogan que se pueden leer, son pura demagogia, cuando no lugares comunes que cualquiera puede suscribir. Me recuerdan a una joven de aspecto desaliñado que se me aproxima y me dice que le firme un manifiesto contra la guerra. Es evidente que todos estamos contra la guerra, pero eso no significa que a veces no sea inevitable ya veces bien necesaria. O sea, que el problema como siempre, es de matices. La realidad es que en la vida nada es totalmente blanco ni totalmente negro. Ni totalmente bueno, ni totalmente malo. Siempre existen tonalidades. La proclamas y asambleas a la griega (me refiero a la antigua, a la del ágora), las intervenciones más o menos brillantes de los participantes no dejan de tener un aire romántico e ingenuo. Quieren acabar con el capitalismo, con la corrupción y caminar hacia una democracia verdadera. ¡Ahí es nada¡ Díganme en que tienda se vende ese producto que me pondré a la cola aunque sea por horas. Y a fe que detesto las colas. En las proclamas también existe un especie de menosprecio para todos los demás ciudadanos, los que votan por ejemplo a los grandes partidos, como si fueran una pandilla de borregos que ni saben lo que quieren ni a donde van. Bueno, pues tampoco es esto es así, chicos. A mi me recuerda a muchos de partidos minoritarios, sobre todo nacionalistas en Galicia, que reniegan de que este país vote mayoritariamente a la derecha. Claro, es que resulta que la democracia consiste en eso, en que todo el mundo pueda dar su opinión opinión. Un hombre, un voto. Y todos los votos valen igual. Este parece que es el menos malo de los sistemas, que hemos inventado hasta ahora. Hombre, a mí se me ocurre que sería bueno aumentar el protagonismo del pueblo español, ampliando las posibilidades de convocar referéndum, ejercicio democrático bien conveniente y del que por aquí andamos escasos. Habria muchos asuntos que se deberían de votar de forma directa por el pueblo. Y yo propongo que estas consultas se realicen siempre por via telemática, con firma electrónica, que para eso ya tenemos nuestro D.N.I., ahora escasamente utilizado. El ahorro de costes sería inmenso y nuestra democracia se fortalecería. Y el próximo paso a conseguir sería lo que yo llamo “democracia simultánea”, es decir, que todos los ciudadanos participáramos de forma directa en la formación y votación de las leyes, a través como he dicho de medios informáticos, baratos, reales y de resultados inmediatos. Claro que entonces empezarían a sobrar los parlamentos, los senados… Y muchos políticos se quedarían sin chollo. ¿Pero no es eso lo que predican y quieren los de las acampadas del 15M? Pues ahí tienen un idea que de verdad tiene futuro, aunque seguramente muchos no lo veremos. Se la regalo para que la cuelguen de una tienda de campaña. Y les aseguro que es mucho menos utópica que las que hay penduradas en estos momentos por las plazas de España. Salud. ” Pues bien, pasado un año, la realidad es que el movimiento 15 M se ha ido desinflando y perdiendo fuerza y aunque han sido capaces de congregar a varios miles de personas en la Puerta del Sol de Madrid y la Plaza de Cataluña de Barcelona, pongo por caso, la verdad es que las concentraciones distan mucho de los asentamientos permanentes de hace doce meses. La realidad es que la democracia asamblearia, la del ágora, sólo ha funcionado de forma permanente cuando se ha llegado a institucionalizar. Es decir, cuando tiene unas reglas de comportamiento y una organización jerárquica. O sea, cuando se convierte en lo que es en realidad un partido político. Una organización cuya finalidad es conseguir el poder, con su secretario general, sus comités ejecutivos, sus federaciones y sus congresos. Y entonces ya deja de ser asamblearia. Pero sobre todo, tiene que existir una ideología o pensamientos compartidos. Y resulta que las gentes del 15 M, lo único que comparten es la indignación. O sea, saben que hay injusticias, saben que hay muchas cosas que no les gustan. Saben que el poderoso abusa del débil. Pero es que, en realidad, eso lo sabemos todos. Pero es que lo que hace falta no es la crítica, que está muy bien, si no las soluciones. Y eso ya es harina de otro costal. Es decir, la crítica es positiva cuando es constructiva, cuando propone alternativas realistas y viables. Y ahí ya es más difícil el arreglar las cosas. Sabido es que algunos líderes del mayo de 68, en París, que se dedicaban a tirar adoquines a la policía, acabaron siendo influyentes personajes políticos, cuando encajaron en el sistema. En Sudamérica tenemos bastantes ejemplos de guerrilleros y gentes de ultraizquierda que han llegado al poder (vease la Presidenta de Brasil o el de Paraguay) y que ahora han moderado totalmente sus ideas hasta el punto de parecer todo lo contrario de lo que eran en sus apasionados tiempos jóvenes. El problema es que, llegados al poder, todos se dan cuenta de que una cosa es predicar y otra dar trigo. Y que nuestra economía no depende sólo de nosotros, aunque también, sino de factores externos en los cuales a veces podemos influir poco. Entre otras cosas de unos extraños especímenes con muchos tentáculos, llamados mercados y en los cuales, cosa curiosa, podemos estar todos, incluyendo algunos de los que se manifiestan en la Puerta del Sol. En suma, que el movimiento del 15 M estuvo muy bien, como reacción expontánea y de protesta, pero el único cauce válido que tiene para incluir de verdad en el cambio de las cosas es a través de la papeleta. Yo les recomendaría que traten de hacer un partido político y que se unan al de Rosa Diez, que es la única a estas alturas que ofrece alguna solución original y que se sale de la línea de todos los demás en muchas cosas. Aunque habría que ver lo que hacía si llega al poder.

lunes, 16 de abril de 2012

LA MONARQUIA ESPAÑOLA

El reciente accidente del Rey, cuando cazaba elefantes en Africa, pone de actualidad el tema de la monarquía en España. Eramos pocos, y parió la abuela. O sea, que al escándalo Urdangarín, un verdadero torpedo en la línea de flotación de la casa real, se une ahora este otro asunto, que deja en mal lugar a nuestro Rey y alimenta el fuego de los contrarios a este sistema de gobierno, que cada vez son o pueden ser más cada día.

No cabe olvidar que nuestro sistema político tiene en la cúspide un jefe de estado que fue educado y colocado ahí precisamente por el dictador Francisco Franco. España es un régimen monárquico en donde casi nadie es monárquico, aunque todavía abunden los partidarios de la monarquía lo cual no es lo mismo, evidentemente.

Uno tiene sus años y aún recuerda el tristemente famoso referéndum para decir Rey sí o Rey no, en el que no se permitió hacer publicidad o campaña a favor de la abstención, siguiendo los métodos antidemocráticos de la dictadura franquista. La realidad es que, si la gran mayoría del pueblo español apoya que D. Juan Carlos sea el jefe del Estado (el heredero del trono era en realidad D. Juan y si me apuran mucho D. Jaime, el hijo mayor del Rey Alfonso XIII), es por pura necesidad, lógica y buen sentido, porque todos nos olfateamos que, si esto fuera una república, iríamos a peor, o sea no iba a ser ninguna ventaja. Pero también existe un sentimiento, a veces casi en la profundidad del subconsciente, de que esto no va a durar demasiado, porque los españoles puede llegar un día que decidan que no precisan para nada esta monarquía impuesta desde la dictadura.

Así las cosas, para mí está claro que el sistema se aguanta, sobre todo en la medida de que se cumplan las reglas mínimas de una monarquía moderna: El Rey reina, pero no gobierna. El Rey procura no meter la pata y mantenerse en un discreto papel de representación, aunque en casos determinados pueda “ayudar” a España a nivel internacional, sobre todo con los países árabes más atrasados, mucho más dados a entenderse con un monarca que no con un Presidente de una república. El Rey y su familia tienen que procurar huir de los escándalos y dar sensación de que no abusan del cargo para nada. De esa manera, la situación se mantiene con el apoyo de los principales partidos políticos e incluso de los sindicatos, que no se meten con él.

Pero no cabe olvidar que a la monarquía, como a la iglesia, en el fondo sólo le importa una cosa, la pervivencia de sus instituciones.

A estas alturas del siglo XXI, si nos ponemos a filosofar sobre esta institución, que supone la sucesión automática del rey que fallece por su heredero, sin tener en cuenta que nos podria salir un verdadero inútil o algo peor (y ejemplos sobran en nuestra historia, acuérdense de Fernando VII, de que hablamos con ocasión de la efemérides de la Constitución de 1.812), la cosa es inmantenible. Si no fuera por lo que fuera y por el origen pactado de nuestro actual sistema democrático, la realidad es que la familia real podría vivir en París o en Roma y hacerle compañía a otras familias como la del exiliado Rey Constantino de Grecia, por cierto hermano de la Reina Sofía.

Pero tenemos lo que tenemos y de momento parece que es bueno y necesario seguir así. Pero eso no quiere decir que sea para siempre. Bueno, es que para siempre no hay nada. Como decía el castizo, todos los contratos de trabajo son temporales. Y la vida misma, hombre, que eso lo sabe cualquiera. Pues la monarquía también.

Así que el patinazo de ir a cazar elefantes, que yo no tengo nada contra eso, entre otras cosas porque los paquidermos, como es sabido, pueden matar a otros muchos animales de hambre, dado lo que tragan sólo en un día, así que hay que regular la especie y es comprensible que, con este control, los países pobres de Africa vendan las licencias para cargárselos a tiros bien caras.

Pero queda feo que el Rey, nuestro Rey, con la que está cayendo, se vaya de hurtadillas a gastar el dinero público para ejercer la caza mayor. O sea, es que aparte de lo caro que sale matar un elefante y que hay que coger el avión oficial y llevarse a todo el séquito necesario, es que no da buena imagen, porque hay muchos ciudadanos en este país que no les gusta que se maten a estos bichos. Pero es que además es peligroso, porque puede pasar de todo, desde romperse la cadera, como ha pasado, hasta que se encasquille el arma y el animal le pase por encima al cazador, con lo que pesa, y lo deje hecho papilla.

En suma, una metedura de pata real y nunca mejor dicho. Y el horno no está para bollos y hay que dar ejemplo de austeridad. Porque el día que los españoles nos demos cuenta, del Rey para abajo, todos, de que la cosa está muy seria y la crisis le puede alcanzar hasta el hombre más rico del país (o sea, el Sr. De Zara) en una u otra forma, a partir de ahí es cuando va a empezar la verdadera recuperación. Aunque tanto lo uno como lo otro, ambas cosas imbricadas, aún está lejos. Digo…

sábado, 7 de abril de 2012

LA AMNISTIA FISCAL

Y el Gobierno del PP no deja de sorprendernos. Después de afirmar rotundamente que no subiría los impuestos, ni abarataría el despido, y perseguiría a muerte el fraude fiscal, resulta que hace todo lo contrario. Con lo cual se demuestra lo que ya es sabido, que una cosa es predicar y otra dar trigo. Una estar en la oposición y otra muy distinta tener la responsabilidad de capitanear el buque, como le pasa ahora a Rajoy.

Pero, entre todas las medidas adoptadas, la mayoría inevitables si queremos que en la Unión europea no nos tiren de las orejas, resalta la del perdón fiscal a los incumplidores. Se trata de un asunto difícil y discutible, pero parece que se ha impuesto el pragmatismo. Ya se hizo en otros países europeos, porque, a grandes males, grandes remedios, y mucho mejor es perdonar los posibles castigos, que quedarse sin el santo ni la limosna. Me explicaré. Resulta que existe mucho dinero B o negro o como le queramos llamar, que escapa a la acción del fisco. Ni en todos los casos se trata de delitos ni defraudaciones contra la hacienda pública, porque pueden existir verdaderas fortunas ubicadas en países que son paraísos fiscales que podrían legalizarse, pero no afloran a veces por el puro miedo del dinero a que se discuta su procedencia o su fiscalidad. En suma, que si alguien tiene en un sitio seguros millones de dólares sin problemas, porqué los va a traer a un país como el nuestro en donde la administración pública, todas las haciendas en suma, están con los bolsillos vacios y deseando pillar al primero que pase para cobrarle impuestos, aunque sean de dudosa aplicación. Es decir, nadie va a traer dinero a un país en donde la seguridad jurídica (o sea, saber a qué atenerte con las leyes con claridad y en cualquier momento) a menudo brilla por su ausencia, un país en donde no se puede andar por la calle con más de 10.000 euros en efectivo, aunque sean tus ahorros de la vida, sin hacer una declaración a hacienda, diciendo de dónde vienen y a donde van tus dineros, o sea que te piden explicaciones de que piensas hacer con tus euros.. Y de momento, te requisan los cuartos y luego ya te explicarás.

También existe el dinero no declarado, aquél que está en la “vija”, como le contestaba Laureano Oubiña en el juicio al fiscal, cuando le preguntaba al personaje donde escondía su dinero, que ya hay que ser gili.

En ambos casos, la medida, aunque antipática, es positiva. Y ello por muchos motivos. Primero, el país necesita dinero urgentemente. Segundo, este dinero probablemente no se va a localizar fácilmente. Tercero, puede aflorar dinero al que le interese entrar en España de forma legal, aunque sea totalmente transparente en otros países con otra legislación. Cuarto, la medida es excepcional y temporal. Quinto, no se excluye en absoluto la mayor persecución del fraude fiscal.

Naturalmente que está feo perdonar a los infractores, pero no olvidemos que esta clase de medidas se adoptan en otros campos incluso más graves, como ocurre con los testigos protegidos de cierto delitos graves en muchas legislaciones, a lo que se llega a eximir de la pena. También se perdona parte de las multas por pronto pago, por ejemplo.

Así que, a mi juicio, no hay como para rasgarse las vestiduras y esperemos que la medida reporte los beneficios que de ella se esperan.

Más cosas se podrían hacer para obtener recursos. Por ejemplo, el caso del tesoro del navio Mercedes, Udes, se acordarán del pleito que el estado español ha mantenido con la empresa norteamericana dedicada a estos menesteres. El juicio se ha ganado y han venido para España más de 250.000 monedas de un enorme valor. Y uno se pregunta si necesitamos tal cantidad de ejemplares para nuestros museos, porque hay que suponer que estarán “repes”. O sea, que con dejar una selección, pongamos 1.000, que ya son, para exhibirlas, el resto se podría enajenar, sobre todo teniendo en cuenta que nos han caído del cielo y que al estado español le habrán costado una pasta en abogados.

Y quien dice esto, pues cosas parecidas, que hay que hacer caja si queremos salir lo antes posible de la presente recesión.

Porque el peor problema que tenemos en España no es el paro, como se dice constantemente. Ya sé que esta afirmación sorprenderá a muchos. La explicación es sencilla. El desempleo que sufrimos no es la causa, sino el efecto de la situación económica. Nuestro verdadero problema está en el sistema financiero, o sea en los bancos. Naturalmente que estamos ante un circulo vicioso. No se crea empleo porque no hay inversión. No hay inversión porque no hay crédito. Tampoco hay crédito para el consumo, que cae. Y por lo tanto baja la producción y no hay empleo y sigue su destrucción. Encima el estado, presionado por los países más poderosos de la Unión Europea, sólo piensa en ahorra y apretar el cinto. La cosa es que no se puede sacar de donde no hay y si cae la producción y los beneficios, no se pagan impuestos, porque sólo hay gastos.

Y cómo romper este redondel maldito. No creo que descubra nada si digo que la solución está en donde está el dinero, es decir en el sistema bancario, al que habrá que obligar como sea y repito, como sea, aunque con la ley en la mano, que vuelvan a ejercer su negocio y aporten liquidez y crédito al sistema. Sabido es que en la sociedad capitalista, el crédito es la savia que nutre el sistema, de forma que, cuando falta o se restringe, al sociedad de consumo se marchita, se para, se anquilosa.

De forma que ahorrar está bien, pero para ello hay que crear riqueza, pues si esta no existe no hay de donde sacar para el ahorro.

La solución pasa por apoyar la pequeña y mediana empresa, que en su gran mayoría está axfisiada, cuando no quebrada.

En cuanto a la forma de conseguir que los bancos empiecen a reactivar el crédito pues hay muchas, que van desde su nacionalización, hasta las inyecciones de liquidez, pero con la exigencia de que el dinero llegue a usuario y la ayuda fiscal para cuando se financien proyectos viables o la creación de bancos públicos pero que funcionen con agilidad y competencia. Doctores tiene la iglesia para hacer esto, pero para mí está claro que el maldito círculo hay que romperlo por donde hay lo que falta, es decir, por la sede de los cuartos, siempre agazapados, siempre miedosos y siempre egoístas e insolidarios.

Y mientras tanto, puestos a ahorrar, podemos hacerlo en tonterías que aún se mantienen, como las embajadas catalanas en el extranjero o la ridícula traducción del Senado, aunque sólo fuera para dar ejemplo de austeridad. He dicho.